jueves, 28 de junio de 2018

SOPA DE TOMATE - ASALTABLOGS

Una vez tuve un piso en Gijón con una ventana alargada que se abría a los tejados rojos de un seminario y desde el que se oían las campanas de la Catedral y las palomas revolotear en los altillos de madera de la azotea.

Fue hace mucho, cuando fui allí a estudiar.



Los miércoles bajaba al mercado agrario que montaban en la Plaza Mayor y llenaba mi cesto de verduras que hasta hacía poco eran desconocidas para mi. 

Aprendí que las alubias pueden ser verdinas y los garbanzos de Fuentesaúco. Las judías de El Barco de Ávila o la lenteja de la Armuña. 

Compré coles y ajos tiernos. Aprendí a pelar borraja y a limpiar setas. Me gustó todo, pero a lo que nunca me acostumbré fue a las acelgas. Ya en la olla desprendían un olor presagio de sabores aciagos que se confirmaban en el momento de entrar en mi boca. Las cociné de todas las maneras: rehogadas, hervidas, salteadas y no lo conseguí. 

Pero me importó poco porqué mi vecina, siempre preocupada por si comíamos lo suficiente, o lo suficientemente bien, a menudo nos traía fiambreras con comida. Qué manos tenía para la cocina. Todo lo que nos ofreció estaba rico, nunca nada nos pareció soso o pasado de sal. Siempre en su punto. 


Las dos cosas que más recuerdo son su sopa de tomate y el bacalao. Quizás en los meses que estuvimos preparando el MIR lo comimos más de cuarenta veces y nunca igual y siempre riquísimo y la sopa fue tan espectacular que casi lloro al recordarla. Ella la hizo con unos tomates enormes, prietos, rojos y aromáticos que le traía su Juan del huerto que tenía en el Camino de Curullu, saliendo ya de la ciudad.

Luego los años de residencia, una vez superado el examen, me llevaron lejos. Volví a Barcelona y me quedé. Pero cada año, cuando llega el verano y puedo acercarme al mercado, compro tomates para intentar encontrar en su sabor un poco de la persona que fui en Asturias. Pero ni la encuentro, ni consigo el sabor de la deliciosa sopa que me hizo aquél día Belén y que quedó gravada en mi corazón, que es dónde se guardan las cosas importantes.


Ingredientes:

Para la sopa de tomate:
1kg. de tomates buenos
1 patata kenebec
1 cebolla  
1 diente de ajo  
aceite
sal y una cucharada de azúcar integral de caña ecológico
1 puñado de hojas de albahaca
700 ml. de caldo de verduras

Para las brochetas:
4 hojas de albahaca
4 bolitas de mozzarella
4 tomates cherry
4 brochetas de madera

Para el aceite de albahaca:
100 ml. de aceite de oliva virgen extra
25 gr. de hojas de albahaca

Te ayudará:
Una batidora
Un colador chino
Cinta de color verde
Vasos de cristal


Cómo se hace?

La sopa
Lavar bien los tomates. Pelar y despepitar. Si la piel es muy dura se pueden escaldar un minuto y se pelan más fácilmente. En mi caso, con el pelador me fue estupendamente. Cortar a daditos.

Pelar la patata, lavarla y cortar a dados. Reservar.

Poner aceite en una olla y pochar la cebolla picada. Cuando esté transparente añadir el diente de ajo laminado. Dar un par de vueltas y echar la patata. Rehogar un par de minutos y añadir el tomate.


Rehogar bien y añadir el caldo de verduras, la sal, el azúcar y un puñado de hojas de albahaca picada.

Dejar que hierva unos 20 minutos, hasta que la patata esté cocida. Dejar templar un poco y triturar con la batidora y colar por el chino.

El aceite de albahaca
Escaldar la albahaca en agua caliente sin que llegue a hervir. Enfriar con agua y hielo para detener la cocción. Escurrir y secar bien las hojas y poner en el vaso de la batidora. Triturar y mientras ir incorporando el aceite poco a poco.  El aceite que no gastemos se puede guardar en la nevera en un bote de cristal tapado.


Las brochetas
Pinchar una bola de mozarella, una hoja de albahaca y un tomate cherry.

Montaje del plato
Decorar los vasos con la cinta y llenarlos hasta la mitad con la sopa procurando no manchar las paredes. Echar unas gotitas de aceite de albahaca y terminar con una brocheta en cada vaso.


Esta receta la he robado del blog El toque de Belén, una amiga asturiana, que cocina increíblemente bien. No nos conocemos en persona pero nos queremos y apreciamos. Hay gente con la que tengo ganas de cocinar a cuatro manos. Belén es una de ellas.


Con esta receta participo en el 
Reto Asaltablogs de Junio