lunes, 1 de octubre de 2018

ENSALADA TEMPLADA DE JUDÍAS VERDES CON GAMBAS Y CEBOLLA MACERADA - MI PROPUESTA PARA EL RAS

Hoy os traigo una ensalada templada rápida y súper fácil de hacer pero que gracias a la vinagreta, que aprovecha el jugo de las gambas, se convierte en un plato de fiesta mayor. 

Es mi popuesta para el Reto Alfabeto Salado y mezcla varias ideas. Por un lado ceñirme a los ingredientes propuestos por Bea y Kety y por el otro preparar las cebollas marinadas que hace Bea de Tengo un plan B y a las que les tengo ganas desde hace tiempo. Yo no la puedo comer porqué soy alérgica a la cebolla cruda pero a mis hijos les encantó.

Espero que os guste!


Ingredientes:
Para la ensalada:
400 gr. de judías verdes redondas
8 gambones
Tomates cherry
1 aguacate

Para el aliño:
Aceite de oliva
Jugo de los gambones
1 cucharadita de mostaza a la antigua
2 tomates secos hidratados con aceite
1 diente de ajo (opcional)

Para la cebolla macerada:
1 cebolla morada
3/4 taza de aceite de oliva
2 cucharadas de vinagre de vino tinto
1 cucharada de orégano

Te ayudará:
Un colador chino


Cómo se hace:

La cebolla macerada:
Dos  días antes cortar la cebolla a rodajas bien finas y ponerla en un tarro de cristal con tapa hermética.

En un cuenco mezclar el aceite con el vinagre y el orégano. Remover bien y añadirlo a la cebolla. Cerrar y dejar macerar fuera de la nevera y consumir dentro de la primera semana. 

A medida que transcurran los días estará más saborosa. De vez en cuando agitar el tarro para que la macerada impregne bien la cebolla.


La ensalada:
En una cazuelita con agua hirviendo y un poquito de sal, cocer las judías durante cinco minutos. Colar y reservar.

Pelar los gambones. Reservar las cabezas y las cáscaras y a las colas quitarles el intestino. 

Poner una sartén al fuego con un buen chorro de aceite. Cuando esté caliente añadir las cabezas y las cáscaras y cocinar un par de minutos chafando con una espátula para que suelten la sustancia. 

Poner en un colador chino para recuperar el jugo dentro de un cuenco y reservar.

En la misma sartén marcar las colas de los gambones un par de minutos. Reservar.


El aliño:
En el cuenco donde tenemos el jugo de los gambones añadir un buen chorro de aceite, los tomates secos cortados a cuchillo muy pequeños, la mostaza y el diente de ajo picado. El ajo es opcional, se puede poner entero o no ponerlo o poner menos cantidad, al gusto). Emulsionar perfectamente.

Montaje del plato:

Partir los tomates cherrys por la mitad y cortar el aguacate a daditos.

En la base del plato poner las judias cocidas, encima los tomates cherrys, los dados de aguacate y en el centro dos cucharadas generosas del aliño. Disponer las gambas y acabar con un poco de cebolla macerada.



Con esta receta participo en el Reto Alfabeto Salado

Si queréis saber qué han preparado los otros participantes
aquí podéis ver el recopilatorio.

domingo, 30 de septiembre de 2018

MANITAS DE CERDO CON BERZA Y CALDO DE ALUBIAS PINTAS - ASALTABLOGS

Siempre le había gustado aprender y tenía la impresión que la vida no le alcanzaría para poder hacer todo aquello que le gustaba. Tenía las manos curtidas, eso no son manos de señorita le decía su abuela, pero a pesar de esto a ella le encantaban. A veces le dolían, trenzar cuerdas, mezclar yeso o pulir maderas  no eran actividades demasiado respetuosas con su delicada piel, pero la alegría que sentía cada vez que terminaba una pieza o que le salía una nueva técnica compensaban todo el dolor o entumecimiento que pudiera sentir.

Aprendió a coser, restauró muebles, pintó, hizo joyas en plata, reparó sillas de enea, lámparas de papel, cerámica, papel maché. Todo le gustaba y todo lo quería probar.

Pero hace un tiempo y casi por casualidad lo que más le gusta del mundo es navegar.

Con unos amigos compraron un viejo barco de madera y después de horas y horas de reparar velas, pulir maderas y pintar, el barco puede surcar las olas. 

Y es duro, no te creas, izar las velas requiere habilidad y fuerza. El esparto de las sogas, mojado y frío, cuartea su piel y el viento y el sol le resecan la cara y hace tiempo que se nota más arrugas. Pero son las arrugas de la felicidad infinita que siente cuando, en los momentos de calma, cuando el rumbo está fijado y las velas se hinchan con el viento, se puede sentar en la proa, sacar el ganchillo, la madeja y tejer gorros de lana azul para todos y de esta forma aúna dos de sus pasiones.


*    *    *

Hoy, cuando se publique esta entrada estaré navegando. Esta es una entrada especial porqué vamos a robar en la cocina de Ana, una persona maravillosa a la que me unen aficiones y visiones del mundo. El suyo es uno de estos blogs que enganchan. Cuidado, hecho con amor, bien escrito, con fotos bonitas. Vaya, que lo tiene todo para ser un sitio en el que pasar un rato de lo más agradable.

De las recetas de Ana me gustan todas pero sobretodo me gustan sus historias. De ella me copié esto que hago a veces de empezar mis recetas con un pequeño relato. Siempre me gustó escribir y me pareció buena idea eso de mezclar las aficiones.

Hacía muchísimo tiempo que tenía ganas de hacer manitas de cerdo, o pies de ministro o de obispo. Es un comida que me encanta y que no había hecho nunca. En casa no gustan a nadie. No por el sabor pero la textura gelatinosa no les agrada. A mi no me molesta. Eso sí, me gustan deshuesados. Eso de estar rechupeteando huesos no me va nada. Y qué os voy a decir de cómo resultó el plato! Si os gustan los pies de cerdo, no dejéis de hacerlos. 

Esta es mi propuesta. Espero que os guste!


Ingredientes:
2 manitas de cerdo partidas por la mitad
250 gr. de alubias pintas
1 cebolla mediana
2 zanahorias
Medio puerro
1 ramita de apio
1 nabo
1 trozo de chirivia
2 guindillas
4 dientes de ajo
1 col redonda
Aceite
Sal




Para la muselina
1 clara de huevo a punto de nieve
1 yema de huevo
100 ml. de aceite
1 diente de ajo
Sal



Te ayudará:
Un mortero
Guantes de vinilo para deshuesar las manitas




Cómo se hace?

La noche antes poner las alubias con agua en proporción 1:3 para que se hidraten bien.

Por la mañana escurrir el agua y reservar las alubias.

Lavar las manitas de cerdo en agua fría. Ponerlas en una cazuela cubiertas con agua y poner a calentar. Con una espumadera sacar la espuma que se va formando. Cuando empiece a hervir, dejar un minuto y apagar el fuego. Retirar a un escurridor y desechar este agua.

Limpiar las zanahorias, nabo, chirivia, el puerro, la mitad de la cebolla y el apio.

En el fondo de una olla rápida poner las alubias, las verduras y encima las manitas.

Cubrir generosamente con agua, salar ligeramente y cerrar la tapa. Poner al fuego. Desde que se dispara la válvula de vapor estará 25 minutos. También se puede hacer en olla tradicional cocinando una hora y media.


Retirar 400 ml. del caldo, colar con una malla bien fina y poner en un cazo para que reduzca una tercera parte. De esta forma se concentran los sabores y quedará una salsa muy potente. Rectificar de sal cuando haya reducido.

Deshuesar las manitas y cortar la carne con unas tijeras. No tiene que quedar puré ni trozos muy grandes.

Poner una olla con agua abundante a hervir. Poner la col entera y escaldar 4 minutos. Escurrir y dejar enfriar un par de minutos. Con una puntilla separar ocho hojas procurando que no se rompan. Quitar el nervio central de estas hojas y reservar.

Poner en frío los dientes de ajo laminados en una sartén con unas gotas de aceite. Encender el fuego moderado y cuando estén doraditas retirar a un papel absorbente. Separar las mejores 16 láminas y reservar el resto.

En esta misma sartén pochar la otra mitad de cebolla cortada muy pequeñita. Cuando esté hecha añadir dos cucharadas del caldo de la olla grande.


 Cortar el resto de col en juliana bien fina. Cuando la cebolla haya absorbido todo el caldo, añadir las láminas de ajo que hemos reservado y la col y saltear hasta que esté cocida pero que quede al dente. Será más buena si está un poco crujiente.

Añadir las manitas que hemos troceado y remover bien. Rectificar de sal si es necesario y retirar del fuego.

Rellenar las hojas con el relleno y formar los hatillos.



La muselina
En el mortero machacar el diente de ajo con un pellizco de sal. Añadir la yema y mezclar bien. Cuando haya blanqueado y esté espumoso añadir el aceite a hilo sin dejar de mezclar con el mortero para que se vaya ligando. 

Cuando tenga consistencia de mayonesa en un cuenco aparte batir la clara a punto de nieve y añadir con cuidado a la salsa anterior.

Montaje del plato:

Colocar los ocho hatillos en una bandeja de horno. Poner un hilo de muselina de ajo por encima de cada uno de ellos y gratinar 5 minutos.

En la base del plato poner un poco del caldo concentrado y unas pocas alubias y encima un par de hatillos. Decorar con unas láminas de ajo y servir.




Con esta receta participo en el 
Reto Asaltablogs de Septiembre



lunes, 2 de julio de 2018

TARTA DE CALABACÍN CON QUESO FETA Y ÑORAS - RAS

Para el RAS, el reto que organiza Elena, teníamos que hacer una receta que llevara, entre otros, queso feta y ñoras. Las encargadas de escojer ingredientes fueron Bárbara y Bea.

Me costó un poco casar estos dos ingredientes pero al final creo que conseguí una receta que además de bonita quedó muy saborosa. Ideal para las noches de verano que se avecinan. 

Me encantan este tipo de tartas o quiches, o cómo se llamen. Son buenas calientes o frías,además admiten casi cualquier ingrediente que quieras ponerles, que se pueden hacer dulces o saladas y que, a poco que te los curres, tienen una prsencia que las hace las reinas de cualquier reunión.

Esta es mi propuesta. Espero que os guste!


Ingredientes:
1 plancha de masa de hojaldre
4 calabacines
1 tomate rosa
200 gr. de queso feta
2 ñoras
1 manojo de hojas de albahaca
Aceite y sal
1 plancha de masa brisa
1 aceituna negra

Masa brisa
125 g harina normal
60g mantequilla muy fría, en dados

1 yema de huevo

un pellizco gordo de sal

Te ayudará:
Una mandolina
Molde de quiche
Cortadores de flores, hojas, ...


Cómo se hace?

La masa brisa:
Poner la harina y la mantequilla en un robot de cocina y pulsar hasta obtener como migas. (en thermomix 15seg.  vel. 4).

Si no tienes robot, usa las manos y en un cuenco mezcla la mantequilla y la harina sin amasar, pellizcando la harina para ir integrando la mantequilla y conseguir que la mezcla sean migas pequeñas.

Añadir la yema ligeramente batida (reservar una cucharadita para pintar la tarta) y un pellizco de sal y brisar la masa y finalmente juntar todo en una bola.

Envolver en papel film y dejar reposar en la nevera media hora.

Abrir las ñoras. Sacar el pie y las semillas y sumergir en un cuenco con agua caliente.

Forrar la base del molde con papel vegetal.

En un cuenco poner el queso feta y chafarlo con un tenedor. Añadir la pulpa de las ñoras, que sacaremos rascando con una cucharilladescartando la piel. Añadir un chorro de aceite, las hojas de albahaca picadas y mezclar bien.

Forrar el molde con el hojaldre recortando lo que sobresalga.


Cubrir la base con la mezcla de queso bien repartida.

Sacar la masa brisa de la nevera y dejar que se temple un poco.

Encender el horno a 200º

Cortar los calabacines longitudinalmente con la mandolina e irlos colocando de forma circular empezando por el borde exterior procurando que quede los más concéntrico posible.


Cuando estemos casi acabando, cortar una tira de tomate y hacer un círculo rojo. Acabar con el resto de calabacín.

Extender la masa brisa entre dos papeles vegetales y con los cortadores ir recortando distintas figuras e ir colocando en uno de los lados de la tarta encima del calabacín.

Pintar las figuras de masa brisa y el reborde de hojaldre con el huevo que hemos reservado y hornear 35 minutos a 180º.

Poner la aceituna negra en el centro y servir.


 Con esta receta participo en el Reto Alfabeto Salado

Si queréis ver qué han preparado los otros participantes
aquí podéis ver el recopilatorio.



jueves, 28 de junio de 2018

SOPA DE TOMATE - ASALTABLOGS

Una vez tuve un piso en Gijón con una ventana alargada que se abría a los tejados rojos de un seminario y desde el que se oían las campanas de la Catedral y las palomas revolotear en los altillos de madera de la azotea.

Fue hace mucho, cuando fui allí a estudiar.



Los miércoles bajaba al mercado agrario que montaban en la Plaza Mayor y llenaba mi cesto de verduras que hasta hacía poco eran desconocidas para mi. 

Aprendí que las alubias pueden ser verdinas y los garbanzos de Fuentesaúco. Las judías de El Barco de Ávila o la lenteja de la Armuña. 

Compré coles y ajos tiernos. Aprendí a pelar borraja y a limpiar setas. Me gustó todo, pero a lo que nunca me acostumbré fue a las acelgas. Ya en la olla desprendían un olor presagio de sabores aciagos que se confirmaban en el momento de entrar en mi boca. Las cociné de todas las maneras: rehogadas, hervidas, salteadas y no lo conseguí. 

Pero me importó poco porqué mi vecina, siempre preocupada por si comíamos lo suficiente, o lo suficientemente bien, a menudo nos traía fiambreras con comida. Qué manos tenía para la cocina. Todo lo que nos ofreció estaba rico, nunca nada nos pareció soso o pasado de sal. Siempre en su punto. 


Las dos cosas que más recuerdo son su sopa de tomate y el bacalao. Quizás en los meses que estuvimos preparando el MIR lo comimos más de cuarenta veces y nunca igual y siempre riquísimo y la sopa fue tan espectacular que casi lloro al recordarla. Ella la hizo con unos tomates enormes, prietos, rojos y aromáticos que le traía su Juan del huerto que tenía en el Camino de Curullu, saliendo ya de la ciudad.

Luego los años de residencia, una vez superado el examen, me llevaron lejos. Volví a Barcelona y me quedé. Pero cada año, cuando llega el verano y puedo acercarme al mercado, compro tomates para intentar encontrar en su sabor un poco de la persona que fui en Asturias. Pero ni la encuentro, ni consigo el sabor de la deliciosa sopa que me hizo aquél día Belén y que quedó gravada en mi corazón, que es dónde se guardan las cosas importantes.


Ingredientes:

Para la sopa de tomate:
1kg. de tomates buenos
1 patata kenebec
1 cebolla  
1 diente de ajo  
aceite
sal y una cucharada de azúcar integral de caña ecológico
1 puñado de hojas de albahaca
700 ml. de caldo de verduras

Para las brochetas:
4 hojas de albahaca
4 bolitas de mozzarella
4 tomates cherry
4 brochetas de madera

Para el aceite de albahaca:
100 ml. de aceite de oliva virgen extra
25 gr. de hojas de albahaca

Te ayudará:
Una batidora
Un colador chino
Cinta de color verde
Vasos de cristal


Cómo se hace?

La sopa
Lavar bien los tomates. Pelar y despepitar. Si la piel es muy dura se pueden escaldar un minuto y se pelan más fácilmente. En mi caso, con el pelador me fue estupendamente. Cortar a daditos.

Pelar la patata, lavarla y cortar a dados. Reservar.

Poner aceite en una olla y pochar la cebolla picada. Cuando esté transparente añadir el diente de ajo laminado. Dar un par de vueltas y echar la patata. Rehogar un par de minutos y añadir el tomate.


Rehogar bien y añadir el caldo de verduras, la sal, el azúcar y un puñado de hojas de albahaca picada.

Dejar que hierva unos 20 minutos, hasta que la patata esté cocida. Dejar templar un poco y triturar con la batidora y colar por el chino.

El aceite de albahaca
Escaldar la albahaca en agua caliente sin que llegue a hervir. Enfriar con agua y hielo para detener la cocción. Escurrir y secar bien las hojas y poner en el vaso de la batidora. Triturar y mientras ir incorporando el aceite poco a poco.  El aceite que no gastemos se puede guardar en la nevera en un bote de cristal tapado.


Las brochetas
Pinchar una bola de mozarella, una hoja de albahaca y un tomate cherry.

Montaje del plato
Decorar los vasos con la cinta y llenarlos hasta la mitad con la sopa procurando no manchar las paredes. Echar unas gotitas de aceite de albahaca y terminar con una brocheta en cada vaso.


Esta receta la he robado del blog El toque de Belén, una amiga asturiana, que cocina increíblemente bien. No nos conocemos en persona pero nos queremos y apreciamos. Hay gente con la que tengo ganas de cocinar a cuatro manos. Belén es una de ellas.


Con esta receta participo en el 
Reto Asaltablogs de Junio